13 de agosto de 2026

UNA HISTORIA DE AMOR, ESPERA Y VIDA: MABEL, A LOS 62 AÑOS, FUE MAMÁ POR PRIMERA VEZ

 

Hay historias que no necesitan demasiadas palabras para emocionar. Historias que comienzan mucho antes de que llegue el momento más esperado y que, cuando finalmente ocurre, parecen detener el reloj por unos instantes.

Esta es la historia de Mabel, una mujer de 62 años que este miércoles 12 de agosto cumplió el sueño de convertirse en madre por primera vez. Y no fue un nacimiento más: David llegó al mundo en el Hospital San Felipe de San Nicolás de los Arroyos y, con sus apenas 2,750 kilos, también llegó acompañado de una noticia que rápidamente comenzó a recorrer el país.

Mabel se convirtió en la madre de mayor edad registrada en Argentina en haber dado a luz. Un dato que, aunque no cuenta con un registro oficial nacional, encuentra respaldo en los antecedentes médicos y periodísticos conocidos hasta el momento.

Pero antes de convertirse en noticia, Mabel fue simplemente una mujer que decidió no abandonar su deseo de ser mamá.

El camino comenzó con un tratamiento de fecundación in vitro, acompañado por el doctor Matías Colabianchi, de Rosario. Después llegó el embarazo, y con él, nueve meses de controles, cuidados, expectativas y seguramente una enorme cantidad de emociones.

La obstetra Romina Ruffini, quien acompañó el nacimiento, describió el proceso como un embarazo completamente normal y destacó la tranquilidad y confianza con la que Mabel atravesó cada etapa.

Y finalmente llegó el miércoles.

Durante la mañana, David nació por cesárea. Pesó 2,750 kilos y, aunque fue trasladado momentáneamente a Neonatología para recibir los controles correspondientes, se encontraba sano y bien.

Mientras su hijo comenzaba sus primeras horas de vida, Mabel se recuperaba del procedimiento. Pero la espera no iba a durar para siempre.

“Hoy nació mi hijo David”, contó emocionada después del parto.

Todavía no había podido tenerlo definitivamente en sus brazos. Apenas había podido verlo. Pero ya sabía lo más importante: su hijo había nacido sano.

“Es precioso”, dijo Mabel.

Y quizás en esas pocas palabras se resume todo.

Porque detrás de los números, de los 62 años, del tratamiento de fertilización y de la noticia que hizo historia, hay algo mucho más profundo: una mujer que esperó, luchó y finalmente pudo conocer a su primer hijo.

David todavía tiene por delante toda una vida para escribir su propia historia.

Mabel, en cambio, acaba de comenzar una nueva.

Una historia que nació en una sala de maternidad, que comenzó con una espera cargada de esperanza y que este 12 de agosto terminó convirtiéndose en uno de esos momentos que quedan para siempre en la memoria.

A los 62 años, Mabel no solamente fue mamá.

A los 62 años, volvió a demostrarse que hay sueños que pueden tardar, caminos que pueden ser largos y esperas que parecen interminables, pero que cuando finalmente se cumplen, hacen que todo haya valido la pena.

Bienvenido, David.

Y felicidades, Mabel.

Hoy una familia comenzó a escribir su historia.

ALEJANDRO DUARTE