7 de agosto de 2026

MISIÓN DE RESISTENCIA: EL PUEBLO MBYA GUARANÍ ALZA LA VOZ ANTE EL TEMOR DE PERDER SU TIERRA

La imagen de comunidades Mbya Guaraní movilizadas en Iguazú no debería pasar inadvertida. Detrás de las banderas, los cantos y las danzas hay algo mucho más profundo: el reclamo de un pueblo ancestral que siente que, una vez más, su territorio está amenazado.
Las comunidades Mbororé, Mirí Marangatu, Yryapu, Tupã Mba’e, Jasy Porã e Ita Poty Mirí salieron a defender aquello que para cualquier pueblo significa mucho más que una superficie de tierra: su hogar, su identidad, su cultura y su propia historia.
En Misiones existen alrededor de 150 comunidades Mbya que, según el reclamo expresado en la movilización, todavía enfrentan dificultades para regularizar sus territorios. Mientras tanto, el avance del extractivismo forestal genera preocupación por la ocupación y transformación de espacios que los pueblos originarios consideran propios.
El conflicto de Puente Quemado II volvió a ponerle rostro humano a esta problemática. La movilización también expresó solidaridad con esa comunidad, denunciando un desalojo que consideran ilegal e inhumano. La marcha llegó hasta el paso fronterizo del Puente Internacional Tancredo Neves, convirtiendo el reclamo en una escena imposible de ignorar.
Y mientras en Buenos Aires se discutían y votaban leyes que generan fuertes cuestionamientos entre organizaciones indígenas y sociales, en Misiones el mensaje fue contundente: hay comunidades que sienten que están defendiendo lo último que les queda.
Más allá de las posiciones políticas y de las discusiones partidarias, existe una pregunta que debería incomodar a toda la sociedad: ¿qué ocurre cuando el desarrollo económico avanza sobre quienes llevan generaciones habitando un territorio?
Porque cuando una comunidad debe salir a la ruta, levantar sus banderas y gritar para que alguien escuche, quizás el problema ya no sea solamente una disputa por tierras.
Quizás estemos frente a algo mucho más grave: la posibilidad de que un pueblo ancestral termine perdiendo, poco a poco, el territorio donde construyó su historia.
EL EXTRACTIVISMO PUEDE GENERAR RIQUEZA, PERO LA PREGUNTA ES: ¿QUIÉN PAGA EL PRECIO?
Hoy, el pueblo Mbya dice NO AL SAQUEO.
Y ese grito merece, como mínimo, ser escuchado.

ALEJANDRO DUARTE