31 de julio de 2026

¿DE QUIÉN ES LA TIERRA? CUANDO SE DESALOJA A QUIENES ESTUVIERON PRIMERO

 

Hay noticias que no solo informan. Hay noticias que interpelan, incomodan y obligan a hacerse preguntas que ningún gobierno, ninguna fuerza de seguridad y ninguna parte involucrada debería esquivar.

Esta mañana, en los micrófonos de “El Mañanero”, dialogamos con uno de los principales referentes de la Pastoral Indígena de Misiones, conocido como “El Vasco”, quien describió un escenario tan delicado como preocupante en la comunidad de Puente Quemado 2.

Según su relato, efectivos policiales se presentaron para ejecutar un desalojo sobre un territorio que, de acuerdo con su interpretación, aún se encuentra alcanzado por un proceso judicial que impediría avanzar con esa medida. Además, sostuvo que se trata de tierras que pertenecen a comunidades indígenas, reavivando un debate histórico que Argentina todavía no logra resolver: ¿a quién pertenece realmente la tierra?

Pero hubo otro aspecto que encendió la alarma. El referente denunció que durante el procedimiento se habría impedido a las personas presentes utilizar sus teléfonos celulares para registrar imágenes de lo que ocurría.

Y entonces surge una pregunta inevitable.

¿Por qué impedir que se filme un procedimiento público si todo se está realizando dentro del marco de la ley?

La transparencia nunca debería ser una amenaza. Cuando se limita la posibilidad de registrar un operativo, aparecen las dudas, crecen las sospechas y se debilita la confianza de la sociedad.

Durante la entrevista también advirtió sobre el posible impacto de la nueva ley de adquisición de tierras impulsada por el Gobierno nacional, asegurando que podría generar consecuencias profundas para las comunidades indígenas y abrir un escenario de mayor conflictividad.

Más allá de las posiciones políticas, de los expedientes judiciales y de las interpretaciones legales, existe una realidad imposible de borrar.

Los pueblos originarios fueron los primeros habitantes de esta tierra. Mucho antes de los títulos de propiedad, de los catastros, de las alambradas y de las ciudades, ellos ya caminaban este suelo, lo cuidaban y construían su historia.

Urbanizar, crecer y desarrollar una provincia nunca debería significar desconocer esa historia ni mucho menos borrar la identidad de quienes estuvieron primero.

El conflicto de Puente Quemado 2 trasciende un simple desalojo. Expone una deuda histórica que Argentina arrastra desde hace generaciones: encontrar un equilibrio entre el derecho a la propiedad, el cumplimiento de la ley y el respeto por los derechos de los pueblos originarios.

Porque cuando un desalojo deja más preguntas que respuestas, cuando las imágenes no pueden registrarse y cuando la historia parece volver a repetirse, la preocupación deja de ser solo de una comunidad. Pasa a ser de toda la sociedad.

ALEJANDRO DUARTE