Parece que en el Palacio de Itamaraty se vivió una auténtica máster de “diplomacia del desdén”. Ante el despliegue de fuegos artificiales y descalificaciones habituales del presidente argentino, Luiz Inácio Lula da Silva optó por la estrategia más dolorosa para cualquier ego libertario: la amnesia selectiva.
Consultado por la prensa sobre las incendiarias declaraciones de Javier Milei que provocaron un nuevo cortocircuito diplomático, Lula apeló al arte de la ironía fina. Con cara de póker y una sonrisa ensayada, disparó un letal: “¿Yo? ¿Quién es este tipo?”. Automáticamente, la sala estalló en risas. Porque, claro, ¿para qué tomarse el trabajo de armar una respuesta de Estado cuando podés liquidar al rival tratándolo como a un espontáneo que se coló en la fiesta?
Pero como en todo circo hace falta alguien que ponga los puntos sobre las íes, el ministro de Hacienda brasileño, Dario Durigan, no fue tan sutil. Dejó la etiqueta diplomática en el cajón y tildó directamente a Milei de “payaso”. Para rematar la función, tiró un dardo directo al corazón del modelo libertario recordando un detalle técnico menor: la inflación desbocada que festejan en Buenos Aires pero que, vista desde Brasilia, sigue pareciendo de otra galaxia.
En fin, mientras de un lado del río gritan “¡afuera!”, del otro prefieren mirar la hora y preguntar quién dejó la puerta abierta.
ALEJANDRO DUARTE

Más noticias
MISIONES: MENOS PARTIDOS POLÍTICOS, ¿MENOS PROBLEMAS?
SOBERANÍA EN OFERTA: MISIONES PONE EL FRENO A LA LIQUIDACIÓN DE LA SELVA EN EL CONGRESO
MONTECARLO CAMBIA DE MANDO: LA RECONFIGURACIÓN DEL PODER TAMBIÉN SE HACE SENTIR EN LOS MUNICIPIOS