15 de julio de 2026

ÉXODO RENOVADOR: CUANDO LOS QUE ANTES APLAUDÍAN AHORA BUSCAN LA PUERTA DE SALIDA

 

En política, los discursos suelen llegar después de los hechos. Y cuando los dirigentes comienzan a abandonar un espacio político, difícilmente se trate de una simple casualidad. Las desafiliaciones que comenzaron a sacudir al recientemente creado Encuentro Misionero parecen reflejar mucho más que un trámite administrativo: exponen una disputa silenciosa por el poder dentro del oficialismo provincial.

 

La decisión del intendente de Puerto Rico, Carlos Koth, de renunciar formalmente al partido liderado por Carlos Rovira no pasó inadvertida. Mucho menos cuando fue acompañada por el jefe comunal de San Javier, quien dejó en claro que su referencia política hoy está junto al gobernador Hugo Passalacqua.

 

El origen del conflicto se remonta a la transformación jurídica del histórico Frente Renovador de la Concordia en Encuentro Misionero. Una modificación que, más allá del cambio de nombre, trasladó automáticamente las afiliaciones de miles de dirigentes sin una consulta previa. Para algunos fue una simple formalidad; para otros, una decisión que cruzó un límite político.

 

Koth fue explícito al explicar que no se siente representado por el nuevo espacio y que prefiere concentrar sus esfuerzos en la gestión municipal. Pero detrás de esa explicación también puede leerse un mensaje político: cuando un dirigente decide abandonar el partido del hombre que durante más de dos décadas concentró el poder en Misiones, el gesto adquiere un peso que trasciende cualquier argumento administrativo.

 

Las renuncias tampoco quedaron reducidas a dos intendentes. Exfuncionarios, exjefes comunales, militantes y dirigentes provinciales comenzaron a desfilar por la Justicia Electoral para formalizar su desafiliación y dar de baja los aportes partidarios automáticos. Cuando las salidas dejan de ser individuales para convertirse en un fenómeno colectivo, el mensaje político resulta difícil de ignorar.

 

Quizás no sea el fin de una era. Rovira continúa siendo uno de los dirigentes más influyentes de la política misionera. Sin embargo, la imagen de un liderazgo indiscutido parece empezar a convivir con un escenario mucho más complejo, donde algunos referentes ya no esperan instrucciones del histórico conductor y comienzan a construir su propio camino.

 

Porque el poder rara vez desaparece de un día para otro. Generalmente se va diluyendo en silencio, entre renuncias, nuevos alineamientos y dirigentes que, hasta hace poco, juraban lealtad absoluta. La gran incógnita ya no es quién se fue, sino cuántos más estarán esperando el momento indicado para hacerlo.