El que se apura en un Mundial, claramente pierde. Y Uruguay decidió no perder tiempo: armó las valijas en la primera fase y se despidió mucho antes de lo que imaginaban sus hinchas.
España terminó como líder del grupo y Cabo Verde será el rival de la Selección Argentina, mientras que la Celeste protagonizó uno de los grandes papelones del torneo. Una vez más, el equipo dirigido por Marcelo Bielsa se quedó afuera demasiado pronto, alimentando un debate que parece repetirse cada vez que sus equipos fracasan en las grandes citas.

Para quienes sostienen que Bielsa es uno de los mejores entrenadores del mundo, este nuevo golpe deja varias preguntas abiertas. Tal vez sea momento de consultar a argentinos y uruguayos si siguen pensando lo mismo después de otro Mundial con regreso anticipado.
Uruguay, un país con enorme tradición futbolística y cuatro estrellas que siempre pesan en la historia, hoy necesita mucho más que discursos. El recambio es inevitable, pero también hace falta un proyecto serio desde las divisiones inferiores para volver a competir al nivel que su historia exige.
Porque la historia gana partidos en los libros… pero los Mundiales se juegan en la cancha.
Alejandro Duarte

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