Hay imágenes que indignan. Hay causas judiciales que avergüenzan. Y hay dirigentes que parecen haber olvidado que administrar recursos públicos exige una conducta intachable.
El fiscal Sergio Mola solicitó la detención del exintendente de Lomas de Zamora y exjefe de Gabinete bonaerense, Martín Insaurralde, y de su exesposa, Jesica Cirio, en el marco de la investigación por presunto enriquecimiento ilícito. La decisión final quedará en manos del juez federal Luis Armella.
El pedido fiscal llega luego de la difusión de videos incorporados a la causa, en los que Cirio aparece manipulando grandes cantidades de dólares en el vestidor de la vivienda que compartía con Insaurralde. Según estimaciones de los investigadores, las imágenes mostrarían varios millones de dólares, un material que volvió a poner el expediente en el centro de la escena.
Para el fiscal, existe riesgo de fuga y de entorpecimiento de la investigación, por lo que también solicitó una inspección ocular en la propiedad donde habrían sido registrados los videos.
Más allá de cuál sea la resolución judicial, este caso vuelve a alimentar una sensación que atraviesa a gran parte de la sociedad: el hartazgo frente a las sospechas de corrupción y la exigencia de que la Justicia actúe con la misma firmeza para todos, sin privilegios ni demoras.
Porque la confianza pública no se recupera con discursos. Se recupera con investigaciones serias, decisiones judiciales oportunas y la certeza de que nadie está por encima de la ley.
ALEJANDRO DUARTE

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