5 de junio de 2026

OTRO ÉXITO DE LAS RESTRICCIONES DE 30 DÍAS: CUARTO FEMICIDIO EN MISIONES ANTES DE MEDIO AÑO

 

El barrio Hipólito Yrigoyen de Posadas se vistió de luto —otra vez— para registrar el cuarto femicidio en menos de seis meses en la provincia. La víctima fue Patricia Raquel González, una empleada municipal de 54 años que, según el infalible ojo de los peritos policiales, falleció tras recibir una combinación de golpes contundentes en la cabeza y estocadas de arma blanca.

El autor de semejante proeza afectiva fue su concubino, Luis Roberto Zampedri, un empleado de seguridad privada de 64 años que aplicó todos sus conocimientos de “protección” en el living de su casa el pasado jueves, entre las 13:30 y las 16:00 horas. Para coronar su obra y evitar la fatiga de un juicio, Zampedri corrió al fondo de la vivienda y se colgó elegantemente de una soga.

La infalible burocracia de la protección

Como ya es una saludable costumbre en el sistema preventivo, el agresor contaba con antecedentes. En 2025, la justicia local —siempre tan visionaria— le había impuesto una orden de restricción por violencia de género hacia la misma mujer. La medida tuvo la rigurosa e implacable duración de treinta días. Al parecer, las autoridades asumieron que un mes es tiempo más que suficiente para que un violento reflexione, se ilumine y regrese al hogar libre de pecado. Como era de esperarse, el vínculo se retomó con el más absoluto y absoluto control de nadie.

Patricia intentaba romper la relación, pero su pareja se oponía. Y ya sabemos que en estos casos, la última palabra la suele tener el cuchillo de cocina.

El “plan de contingencia” cuando ya no hay nada que hacer

El dantesco escenario, que evidenciaba una feroz resistencia por parte de la víctima, fue descubierto a las 16:00 horas por uno de los cuatro hijos de Patricia. Tras los gritos de auxilio y los llamados al 911, se activó el “plan de contingencia habitual”. Un despliegue impecable de patrullas, sirenas y uniformados que llegaron al lugar con la puntualidad necesaria para constatar que ambos ya estaban muertos.

Al festival del hecho consumado se sumaron el juez de Instrucción 6, Ricardo Walter Balor, y el fiscal René Germán Casals, listos para dirigir unas acciones que, a esa altura, se limitaban a firmar papeles y mirar el piso con gravedad.

Detalles de la “fórmula matrimonial”

Según los investigadores, las herramientas de la agresión no requirieron de gran sofisticación: un trozo metálico o de hierro para romper el cráneo de la mujer y dejarla inmóvil, seguido por un cuchillo doméstico para asegurar el resultado en el pecho.

Cumplido el trámite en la calle Japón 1567 (zona exbarrio Parque Adam), el guardia de seguridad —que cuidaba con recelo una conocida cadena nacional de farmacias pero no sus propios impulsos— caminó hasta el patio trasero. Allí, justo frente a la casa de otra de las hijas de la víctima, eligió un árbol para ponerle fin a su propia existencia.

Para cerrar el protocolo con la dignidad que el caso amerita, las autoridades judiciales ordenaron el traslado de los cuerpos a la Morgue Judicial. Allí, el Cuerpo Médico Forense del Superior Tribunal de Justicia realizará las autopsias pertinentes, confirmando científicamente lo que todo el barrio ya sabe a simple vista.

ALEJANDRO DUARTE