En un nuevo capítulo de la ya conocida novela de facturas eléctricas que parecen escritas en otro idioma —y con números que asustan más que un corte en pleno verano—, la diputada provincial Rosi Kurtz decidió hacer lo que muchos usuarios vienen preguntándose en voz baja (o a los gritos): ¿de dónde salen los recargos por mora y por qué crecen más rápido que cualquier salario?
La legisladora presentó este 22 de abril, en Eldorado, una nota dirigida al presidente de la Cooperativa Eléctrica de Eldorado Limitada (CEEL), Rubén Kobler, con una solicitud bastante simple en apariencia, pero que hasta ahora parece moverse en el terreno de lo misterioso: explicar cómo se calculan esos recargos que aparecen cuando uno se atrasa en el pago de la luz.

El pedido no se queda en lo superficial. Kurtz quiere saber cuáles son los criterios utilizados, qué tasas o porcentajes se aplican y, sobre todo, cómo evolucionaron en los últimos tres períodos. Traducido al lenguaje cotidiano: cuánto aumentaron esos “castigos” que llegan sin previo aviso y con una precisión quirúrgica al bolsillo del usuario.
Pero la cosa no termina ahí. También solicitó detalles sobre el fundamento normativo o reglamentario que respalda estos cargos. Es decir, si detrás de cada recargo hay una regla clara… o simplemente una creatividad tarifaria digna de estudio.
Como si fuera poco, la diputada preguntó si estos intereses por mora tienen algún tipo de relación con parámetros de organismos de control o normativas provinciales y nacionales. Una duda más que razonable, teniendo en cuenta que la inflación mensual ronda el 3%, mientras que los recargos parecen jugar en una liga bastante más ambiciosa.
En este contexto económico —ese que todos conocen, pero pocos logran explicar sin suspirar—, Kurtz también puso sobre la mesa una cuestión incómoda: si la CEEL evaluó en algún momento flexibilizar, reducir o al menos revisar estos recargos. Porque, claro, para muchas familias pagar la luz ya es un desafío… ni hablar cuando la mora se convierte en protagonista.
La diputada fue clara en su planteo: el objetivo es llevar transparencia a un tema que genera preocupación creciente entre los usuarios. Aunque, viendo la reacción general, quizás la palabra “preocupación” se quede corta.
Mientras tanto, los vecinos siguen esperando respuestas. Y la gran incógnita persiste: ¿la mora es un recargo… o una nueva forma de ilum
inación?

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