Parece que vender “ver a Lionel Messi en vivo” viene con letra chica… y esta vez terminó en tribunales. El capitán argentino y la Asociación del Fútbol Argentino, con Claudio Tapia a la cabeza, fueron demandados por una empresa de Miami que claramente no compró humo… o al menos eso dice.
La promotora Vid Music Group asegura que puso sobre la mesa nada menos que 7 millones de dólares para organizar amistosos de la Selección, con un detalle no menor: Messi debía jugar al menos 30 minutos en cada partido, salvo lesión. Un pequeño detalle contractual… aparentemente olvidado en el camino. �

¿El problema? En el amistoso contra Venezuela, Messi decidió ver el partido… pero desde un palco, cómodo, sin transpirar. Eso sí, al día siguiente jugó para el Inter Miami y hasta hizo goles, lo que no ayudó demasiado a la teoría de “estaba complicado físicamente”. �
Después, contra Puerto Rico, sí jugó. Pero para ese momento el daño ya estaba hecho: menos público, menos entusiasmo y, según la empresa, pérdidas millonarias. Porque claro, muchos no pagan una fortuna por ver “Argentina vs. Venezuela”… pagan por ver a Messi. Y si Messi no juega, el negocio se convierte en otra cosa bastante menos rentable.
Por si faltaba algo, el segundo partido fue mudado de ciudad por baja venta de entradas. Traducción: ni con Messi confirmado el entusiasmo era el esperado. �
La demanda incluye acusaciones de incumplimiento de contrato y fraude. Todavía no se definió cuánto dinero reclaman exactamente, pero el mensaje es claro: no alcanza con que Messi esté en el estadio… parece que también tiene que jugar.
Ahora todo quedó en manos de la Justicia de Miami. Mientras tanto, queda una enseñanza valiosa: cuando el contrato dice “30 minutos”, no era una sugerencia… era bastante literal.

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