Argentina amaneció otra vez con su ya clásico combo educativo: pizarrones, recreos… y amenazas de tiroteo escritas en paredes como si fueran consignas de moda. Porque claro, nada dice “diversión adolescente” como sembrar pánico en media comunidad educativa.
En distintos puntos del país —desde Buenos Aires hasta Tierra del Fuego— aparecieron mensajes calcados del estilo “Mañana 15/4 tiroteo, no vengan”. Una especie de cadena nacional del absurdo, donde la creatividad brilla por su ausencia pero la preocupación crece a niveles récord.

Las autoridades, intentando descifrar si se trata de una amenaza real o simplemente de un “challenge” viral (porque evidentemente TikTok ya no alcanza con bailes), activaron protocolos, organizaron reuniones y desplegaron operativos. Todo por unas pintadas que, en el mejor de los casos, serían una broma de pésimo gusto; en el peor, algo mucho más serio.
Mientras tanto, funcionarios como el gobernador tucumano Osvaldo Jaldo firmaron decretos para reforzar medidas de prevención, porque nada dice “gestión moderna” como tener que legislar contra grafitis con fecha de ataque incluida.
Así estamos: escuelas en alerta, familias preocupadas y fuerzas de seguridad movilizadas… todo gracias a una tendencia que algunos consideran graciosa. Porque si algo faltaba en el sistema educativo argentino, claramente, era sumar simulacros involuntarios de crisis por amenazas virales.
ALEJANDRO DUARTE

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