Parece que en el barrio Virgen del Rosario los ahorros no se guardan en el banco, sino bajo el colchón y con la ventana mal cerrada. Un comerciante de 55 años descubrió el lunes por la noche que su casa en la calle Arroyo Pindapoy fue la sede de un “retiro en efectivo” express mientras él disfrutaba de los aires correntinos.
Los delincuentes, dotados de un olfato financiero envidiable, ignoraron la heladera y el televisor para ir directo al grano (y al dormitorio). Se llevaron un “combo multidivisa” digno de una cueva de la city:
8.500 dólares (para el ahorro a largo plazo).
47.000 reales (por si pinta escapada a Brasil).
Varios millones en pesos (para los gastos del día a día, dada la inflación).
La seguridad: Un concepto abstracto

Lo más tierno de la logística es que la vivienda era un templo de la confianza: ni una cámara, ni una alarma, ni un perro que ladre. Básicamente, una invitación con alfombra roja para cualquier delincuente con una barreta y algo de tiempo libre.
Como era de esperar, los vecinos —esos guardianes silenciosos— aplicaron la clásica técnica milenaria de “no vi nada, no oí nada”, dejando a la policía con el difícil reto de adivinar quiénes fueron los autores.
El despliegue oficial
Ahora, la Policía Científica y la División Cibercrimen están en el lugar buscando huellas o quizás algún rastro digital de unos ladrones que, claramente, prefieren el efectivo físico antes que el Bitcoin. Mientras tanto, el comerciante aprendió de la manera más cara que, a veces, invertir en una buena reja sale más barato que confiar en la buena voluntad del prójimo.

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