La voz de Graciela suena bajita, como apagada. “Perdón que recién ahora te contesté, pero no estaba con mucho ánimo, estamos muy bajoneados con Silvino”, se excusa en un audio de WhatsApp.
Este 18 de enero se cumplen seis años del terrible golpe que cambió para siempre las vidas de este humilde matrimonio nacido en Paraguay: el crimen de su único hijo, Fernando Báez Sosa, de 18 años, atacado a trompadas y patadas por un grupo de rugbiers afuera del boliche Le Brique, en Villa Gesell.

Eran las primeras vacaciones solo de este adolescente recién egresado del Colegio Marianista, de Caballito, que soñaba con ser abogado.
Su mamá atesora la foto que, el 10 de enero de 2020, le sacó en el palier del edificio de Pueyrredón al 1800, con el bolso, antes de ir con sus amigos rumbo a la Costa. Primero fue a Miramar y la madrugada del 16 de enero salió para Gesell, donde terminaría siendo víctima de un crimen feroz
Graciela Sosa (59) participará este domingo, a las 19.30, de una misa junto con Silvino Báez (52) en la Parroquia Santísimo Redentor, en Larrea 1252, de Recoleta.

Por el caso hubo cinco condenas a perpetua: Máximo Thomsen (26), Ciro Pertossi (25), Matías Benicelli (26), Luciano Pertossi (24) y Enzo Comelli (25). Los otros tres acusados recibieron 15 años: Ayrton Viollaz (26), Lucas Pertossi (26) y Blas Cinalli (24).

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