En el siempre hospitalario Estadio Malvinas Argentinas, por la fecha 8 del Torneo Apertura 2026, River hizo lo que mejor le está saliendo últimamente: empatar. Fue 1-1 ante Independiente Rivadavia, en una noche donde el entusiasmo duró lo mismo que una promesa electoral.
Con la dirección técnica interina de Marcelo Escudero —mientras todos miran de reojo esperando a Eduardo Coudet como si fuera el mesías táctico— el Millonario mostró carácter… por momentos. Es decir, durante algunos minutos del primer tiempo.
El golpe inicial lo dio Gonzalo Ríos a los 17, con un bombazo que dejó a más de uno preguntándose si River había entrado al partido o seguía en el vestuario. Por suerte para el conjunto de Núñez, Santiago Beltrán se lució con atajadas que evitaron que la noche pasara de “preocupante” a “catástrofe organizada”.

La igualdad llegó gracias a Gonzalo Montiel, que de cabeza —sí, de cabeza— conectó una gran asistencia de Ian Subiabre. Porque si algo caracteriza a River en este 2026 es la capacidad de reinventarse… incluso recordando que se puede hacer un gol así.
El complemento, en cambio, fue un homenaje al bostezo: pocas situaciones, mucha fricción y la sensación de que el empate le quedaba cómodo a todos. El marcador no se movió más, como si hubiese firmado un pacto de no agresión.
En resumen: River empató, dejó algunas dudas, otras certezas (no muchas) y la ilusión de que, quizás, cuando llegue Coudet, además de cambiar el técnico, también cambie la energía. Por ahora, el Millonario sigue sumando de a uno. Porque de a tres, parece que está en oferta agotada.

Más noticias
ELDORADO YA RESPIRA EL ARGENTINO DE MOTOCROSS
EL “CHIQUI” TAPIA SIN VIAJE
EL AUTODROMO OSCAR Y JUAN GÁLVEZ SIGUE SU PROCESO DE REMODELACIÓN