10 de abril de 2026

PREVIO AL INFIERNO EN LA BOMBONERA

Previo al superclásico, Boca Juniors tiene una parada difícil… pero siempre entretenida. Porque si hay algo que garantiza Independiente es espectáculo, aunque a veces ese “Diablo” termine siendo más turista que verdugo… o directamente el guía que te muestra la salida de emergencia.
El “Rojo” visitará este sábado a las 19:30 a Boca en La Bombonera por la fecha 14 del Torneo Apertura, con el envión anímico de haberle ganado a Racing Club. En De la Cuna al Infierno repasamos el último cruce ante el “Xeneize”, porque la memoria selectiva también juega… y a veces conviene.


Si nos remontamos al último clásico entre Boca e Independiente, viajamos al partido más recordado de 2025: la victoria 1-0 del “Rey de Copas”, con gol de Álvaro Angulo el 19 de mayo, por los cuartos de final del Apertura. Aquel equipo dirigido por Julio Vaccari venía en racha: había eliminado a Independiente Rivadavia con un golazo de Santiago Montiel y ya miraba de reojo la Copa Sudamericana. Del otro lado, Boca transitaba uno de esos momentos que el marketing llamaría “transición”, bajo la conducción interina de Mariano Herrón tras la salida de Fernando Gago. Traducido: un caos con camiseta azul y oro.
El equipo de Boca formó con Agustín Marchesín; Lucas Blondel, Rodrigo Battaglia, Ayrton Costa, Lautaro Blanco; Milton Delgado, Tomás Belmonte, Kevin Zenón, Carlos Palacios; Miguel Merentiel y Milton Giménez. Nombres importantes… definición opcional.
En los primeros minutos, el local manejó la pelota, mientras Independiente esperaba, agazapado, como quien sabe que el rival tarde o temprano se va a equivocar. Y Boca no decepcionó: primero Carlos Palacios erró un gol con el arco vacío —sí, vacío— y luego Miguel Merentiel no pudo en el mano a mano con Rey. Porque si algo no falla en estos partidos… es la puntería fallida.


Con el correr del partido, Independiente se acomodó. El desequilibrio de Santiago Montiel y el empuje desde el fondo de Lomónaco empezaron a inclinar la cancha. Hasta que a los 19 del segundo tiempo apareció Álvaro Angulo, anticipó en un córner, se fabricó su propia jugada y definió cruzado para marcar un gol que hizo delirar a Avellaneda… y dejó a Boca mirando al vacío, otra vez.
Sobre el final, Pablo Galdames convertía el segundo, pero fue anulado por offside. Un detalle menor: Boca ya estaba desordenado, sin arquero y sin respuestas… como si el partido se le hubiese ido cinco minutos antes de empezar.
Otro punto alto fue Lomónaco, impasable en defensa y con alma de mediocampista ofensivo. De esos jugadores que “agarran la lanza”… y no la sueltan, aunque alrededor todo sea un incendio.
Gracias a esa victoria, Independiente clasificó a semifinales, donde más tarde quedaría eliminado por penales ante Huracán. Porque si algo también caracteriza al “Rojo” es esa costumbre de ilusionar… para después recordarte que el sufrimiento es parte del paquete.
El próximo capítulo se escribe este sábado. Veremos si el Diablo vuelve a hacer de las suyas… o si esta vez el infierno tiene dueño local.
ALEJANDRO DUARTE