1 de marzo de 2026

NUEVO MIEDO DESBLOQUEADO: LAS REFORMAS

 

La Argentina atraviesa un fuerte proceso de modernización que, al parecer, no va exactamente de la mano con lo que opinan ciertos sectores que se autodenominan “opositores”. O mejor dicho: con aquellos cuyos negocios empiezan a crujir cuando alguien mueve un tornillo del sistema.

Es incuestionable la necesidad de ser un país que abarque y muestre un sistema que incluya a todos. Aunque claro, muchas de las leyes que hoy algunos defienden como si hubieran bajado en tablas de piedra fueron escritas cuando el TC se corría en ruta, los jugadores de fútbol usaban esos shorts imposibles —que hasta hoy nadie sabe cómo se ponían ni cómo se sacaban— y la Selección todavía no tenía estrellas en el escudo.

Tres Copas del Mundo después (queda mejor que decir “tres doritos después”), la Argentina va en otra dirección. Otra realidad laboral, judicial, tecnológica y, sobre todo, otra manera de hacer las cosas. Aunque a algunos les moleste que el reloj avance sin pedir permiso.

Las formas importan. Dicen mucho de una persona. Si la violencia es la protagonista, la frase “No sos vos, soy yo” aplica perfecto. Porque cuando el argumento se queda sin combustible, aparece el grito. Y el grito, como todos sabemos, no suele ser sinónimo de razón… sino de nervios.

Las reformas ya son ley. ¿Qué pasará? Nadie lo sabe. Si alguien asegura lo contrario, probablemente también tenga el número ganador del próximo Quini. Lo que sí sabemos es que el ser humano, por naturaleza, le teme a lo que desconoce. Salir de la zona de confort cuesta. Sobre todo cuando esa zona viene con sillón, mate servido y algún privilegio de yapa.

La futurología se la dejamos a otros. Después de todo, Nostradamus falleció en 1566 y todavía hay quienes intentan reemplazarlo por Twitter.

Pero bueno, nuevo miedo desbloqueado: las reformas. Como si cambiar fuera una anomalía y no la única constante que existe.

ALEJANDRO DUARTE

About The Author