1 de marzo de 2026

LA YERBA MATE SIGUE BUSCANDO UN PRECIO DE REFERENCIA

El Gobierno de Misiones impulsa que la pizarra de precios referenciales para la hoja verde comience a funcionar el próximo 1° de abril. Sí, el Día de los Inocentes en varios países, aunque en este caso la fecha coincide con el inicio de la tercera zafra consecutiva bajo la desregulación nacional. Casualidad… o metáfora.

La propuesta ya ingresó formalmente al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) y será debatida por el directorio en los próximos días. Es decir: se hablará del precio, aunque no se pueda fijar. Un detalle menor.

La iniciativa, presentada por el director por el Ejecutivo provincial en el organismo, Ricardo Maciel, busca establecer un valor técnico de referencia en un contexto donde el precio de la hoja verde perforó los 170 pesos por kilo. Perforó, sí. Como si el piso fuera apenas una sugerencia decorativa.

El esquema no fija montos obligatorios —porque el INYM perdió esa facultad por decisión del Gobierno nacional— pero sí establecería un marco orientativo. En otras palabras: no se puede obligar a pagar mejor, pero al menos se puede recordar cuánto cuesta producir. Algo es algo.

La herramienta propone publicar un valor sustentado en costos de producción técnicamente validados, tanto para la hoja verde como para la yerba mate canchada. El objetivo es ofrecer un parámetro público que evite operaciones por debajo de los costos reales. O, dicho de otra manera, que el productor no tenga que agradecer cuando le pagan menos de lo que le cuesta trabajar.

Maciel explicó en una radio posadeña  que el mecanismo apunta a transparentar el comportamiento de los compradores. “Queremos empezar a identificar quiénes están más aproximados a ese valor de referencia y quiénes no”, sostuvo. Una especie de ranking moral del mercado: quién paga lo que corresponde y quién juega al “ofertón permanente”.

También cuestionó esa idea abstracta del mercado como si fuera una fuerza mística. “Se habla del mercado como si fuera algo etéreo, pero hay compradores concretos que fijan el precio que recibe el productor”, señaló. Traducción: el mercado no es un espíritu libre flotando en el aire; tiene nombre, apellido y chequera.

Aclaró que se trata de “algo intermedio”. No es obligatorio, no se puede sancionar el incumplimiento, pero servirá para exponer quiénes se acercan o se alejan del valor sugerido. Una pizarra que no castiga, pero al menos señala. Como esas cámaras de seguridad que filman todo… aunque después nadie haga nada.

Maciel defendió además la legitimidad del ámbito donde se discute la propuesta: el INYM, donde están representados todos los sectores, tanto de Misiones como extraprovincias. Al menos en teoría, todos sentados a la misma mesa. Después, claro, no todos comen lo mismo.

Y sentenció sobre el período reciente: “Si bien el precio oficial hoy no lo podemos determinar, consideramos que estos dos años de desregulación fueron complicados y nefastos para el pequeño productor en lo que hace al pago de la materia prima”. Nefastos. Una palabra elegante para describir cuando el esfuerzo vale cada vez menos.

Por su parte, el presidente de la Asociación de Productores del Alto Uruguay, Antonio França, consideró la pizarra como una herramienta válida y fundamental en medio de la fuerte caída del valor de la hoja verde y de un escenario que califican como crítico para toda la cadena productiva.

En diálogo con  otro medio local afirmó: “Hoy tenemos que juntar fuerzas. Es válida la pizarra y va a permitir poner en valor lo que realmente cuesta producir un kilo de hoja verde”. Porque si no se puede fijar el precio, al menos que quede claro cuánto debería valer.

Y agregó, con una claridad que desarma cualquier romanticismo liberal: “Ya que la Nación nos quitó la posibilidad de fijar un precio, tenemos que tener una pizarra que diga: mirá, nuestro producto vale tanto, cuesta tanto producirlo”. Básicamente, recordar que detrás de cada kilo de yerba no hay magia de mercado, sino trabajo, tierra y números que no cierran.

Mientras tanto, la yerba mate —símbolo nacional, orgullo exportable y compañera de cada ronda— sigue esperando que alguien decida si producirla debe ser un negocio… o un acto de fe

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