10 de febrero de 2026

La OMS advierte sobre la “epidemia de silencio” en mujeres mayores

En menos de una década, la Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé que una de cada seis personas en el mundo tendrá 60 años o más, modificando radicalmente la estructura demográfica global. Este escenario intensifica la necesidad de políticas públicas que atiendan el bienestar mental durante la vejez, según recientes informes de la OMS y el programa Mental Health Gap Action Programme (mhGAP).

La OMS destaca que los trastornos mentales y neurológicos, incluyendo la depresión y la ansiedad, se sitúan entre las principales causas de discapacidad en mayores de 60 años. Muchos adultos mayores enfrentan estos problemas en contextos de aislamiento social, insuficiencia de redes de apoyo y estrés sostenido. Estas condiciones no solo afectan la calidad de vida, sino que, además, limitan la autonomía y la participación activa en la sociedad.

A nivel mundial, el 14% de la carga total de enfermedad corresponde a trastornos mentales, neurológicos y relacionados con sustancias, de acuerdo con el mhGAP.

La mayoría de quienes los padecen, especialmente en países de ingresos bajos y medios, no recibe el tratamiento adecuado ni acceso a servicios especializados. Incluso en regiones con sistemas avanzados de salud, como Europa, persisten dificultades para que los adultos mayores accedan a la atención que necesitan.

El panorama europeo ofrece ejemplos claros de esta realidad, en particular entre las mujeres mayores de 50 años. Una amplia encuesta en el Reino Unido, citada por The Guardian y realizada por la British Association for Counselling and Psychotherapy (BACP), señala que casi dos de cada tres mujeres en este grupo enfrenta problemas de salud mental asociados principalmente a la menopausia, el duelo, cambios familiares y presiones económicas.

En el Reino Unido, casiEn el Reino Unido, casi dos de cada tres mujeres mayores de 50 años reportan problemas de salud mental vinculados a cambios hormonales, duelos y presiones sociales.

La encuesta, aplicada a 2.000 mujeres de esta franja de edad, resalta que la fatiga, las alteraciones del ánimo y las dificultades para dormir son síntomas frecuentes.

En muchos casos, también aparecen problemas de concentración o episodios de confusión mental. Un 58% de las participantes indicó sentirse ahora más ansiosa y sobrepasada ante situaciones que antes no representaban un desafío.

Lisa Morrison, directora de estándares profesionales e investigación de la BACP, explicó que “la menopausia, otros cambios físicos, las rupturas de pareja y el ‘síndrome del nido vacío’ confluyen, afectando el bienestar mental en la mediana edad”.

Agregó que para muchas mujeres, estas adversidades tienen “un impacto devastador en su vida diaria”. Entre las causas más citadas figuran los cambios hormonales, el peso de nuevas responsabilidades como el cuidado de familiares mayores o la partida de los hijos, así como el impacto de las rupturas de pareja.

Los resultados también exponen una tendencia preocupante: cerca del 90% de las mujeres que presentan síntomas no busca ayuda profesional, lo que refuerza la magnitud de la llamada “epidemia de silencio” sobre la salud mental en la mediana edad.

Entre los principales motivos para evitar solicitar apoyo destacan el temor a ser una carga, la necesidad de mostrarse fuertes o la percepción de que nadie comprendería sus problemas.

Janet Lindsay, directora ejecutiva de la organización Wellbeing of Women, subraya que los “cambios hormonales durante la menopausia pueden tener un impacto significativo en la salud mental”. Indica, además, que existe una “cultura de negación” que presiona a muchas mujeres a silenciar sus dificultades, acentuando así el estigma y la falta de conversación abierta sobre estos temas.

La OMS advierte que elLa OMS advierte que el envejecimiento acelerado de la población mundial intensifica los desafíos en salud mental, especialmente entre adultos mayores expuestos al aislamiento.

Estas barreras culturales y sociales, según The Guardian, mantienen a gran parte de las mujeres mayores alejadas de los recursos profesionales. La tendencia a callar o soportar en silencio lleva a que muchos síntomas, como la ansiedad, el bajo ánimo o la irritabilidad, no reciban atención oportuna, pese al profundo efecto que pueden tener en la vida diaria y el bienestar general.

Ante este contexto, la BACP ha iniciado campañas para alertar sobre el daño de la cultura del silencio e incentivar a las mujeres en la mediana edad a considerar opciones de apoyo como la terapia. A su vez, la OMS, mediante el mhGAP, hace hincapié en la urgencia de ampliar el acceso a la atención psicosocial y médica, recordando que, con el acompañamiento adecuado, la recuperación es posible incluso en entornos adversos.

Mirando hacia 2030, la OMS y organismos europeos insisten en que los gobiernos deben fortalecer los servicios y políticas públicas de salud mental especialmente dirigidas a la población mayor, prestando atención a la equidad y a las diferencias por género. Recomiendan la creación de entornos que fomenten el diálogo y permitan la identificación temprana de problemas emocionales, promoviendo la participación activa de los adultos mayores en la sociedad.

Frente a factores como el envejecimiento, la ausencia de redes de apoyo y los cambios vitales, muchas mujeres de más de 50 años reconocen que las demandas cotidianas, combinadas con nuevas presiones, pueden superar su capacidad de respuesta cuando no cuentan con acompañamiento, afectando severamente su bienestar mental.

About The Author