3 de marzo de 2026

Ingrid Grudke “El Show debe continuar”

La embajadora misionera Ingrid Grudke habló de su “compleja” situación judicial y sentimental, aunque compleja parece quedarse corto cuando tu expareja, tu socia y tu sobrina política te arman una novela que ni el prime time se animaría a producir.

Según relató, su separación de Martín Colantonio no solo fue románticamente explosiva sino también comercialmente creativa: llegaron a tener hasta siete locales y, aparentemente, más irregularidades que promociones 2×1. La modelo vinculó su salida de la famosa cadena de heladerías a “algunas estafas”. Detalles menores, claro. Cosas que pasan cuando uno confunde sociedad comercial con terapia de pareja.

“Después de esta estafa emocional y económica me tuve que levantar y seguir”, explicó. Porque si algo caracteriza a las tragedias empresariales modernas es que, al final del día, “es plata nomás”. La heladería ya no es suya, pero la experiencia le dejó un sabor que ni el mejor dulce de leche puede tapar.

Grudke contó que decidió dar un paso al costado para priorizar su salud. Una decisión lógica cuando descubrís que el proyecto de “amor y familia” venía con cláusulas ocultas y gerente incluida. Porque sí: mientras construían un imperio textil y gastronómico, Andrea Colantonio —su sobrina política y gerente— habría estado colaborando en el backstage sentimental.

La separación, que estalló a comienzos de 2025, tuvo todos los condimentos: infidelidad, negocios compartidos, quiebre familiar y hasta empleada doméstica haciendo de fuente exclusiva. Ni Netflix se animó a tanto.

“Me costó porque confiaba en esa persona y aposté al amor”, dijo. Una apuesta fuerte: amor, familia, sociedad comercial y expansión de marca. Todo en combo. El problema fue que el prospecto del socio no incluía la letra chica emocional.

Aun así, la oriunda de Los Helechos asegura que no perdió la fe en la humanidad. “Yo sigo apostando a la gente”, afirmó, demostrando una resiliencia que desafía cualquier manual de supervivencia empresarial. No teme quedarse sin un peso, porque —según dice— siempre puede reinventarse, incluso vendiendo chocolates en la esquina. Espíritu emprendedor no le falta; filtros de confianza, tal vez ahora venga con actualización incluida.

Mientras tanto, adelantó que ya está embarcada en un nuevo proyecto, otra sociedad. Porque si algo quedó claro es que el show debe continuar… aunque el casting esta vez probablemente incluya auditoría previa.

En resumen: una historia de amor, negocios, traición y helado derretido al sol misionero. Una separación que dejó algo más que corazones rotos: dejó facturas. Y no precisamente las de la caja registradora.

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