10 de febrero de 2026

EL PURGATORIO ELDORADENSE

 

Eldorado parece ser un purgatorio,

porque somos almas en pena.

Almas que vagan por la ciudad para llegar a sus trabajos.

Almas que vagan para alcanzar la escuela.

Almas que vagan buscando un hospital.

Almas que vagan, simplemente, para poder andar.

Una deidad superior,

amparada en una superioridad absoluta y omnipresente

—sostenida por sus amigotes buchones—

mantiene a la ciudad en un estado de trance,

uno que solo Ellos pueden crear y deshacer,

aunque más deshacer que otra cosa.

Este “Todopoderoso” del transporte

tiene con qué y con quién sentirse protegido, blindado, respaldado.

Y entonces surge la gran pregunta, inevitable como el cansancio:

¿Se puede llegar alguna vez al Paraíso

si estos dioses siguen gobernando

al estilo del Viejo Testamento?

Alejandro Duarte

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