5 de abril de 2026

DOMINGO DE PASCUAS

 

Las Pascuas son, sin duda, la fiesta más esperada de esta primera parte del año… al menos para quienes todavía creen que el chocolate soluciona todo. Para los médicos, en cambio, es como esperar un clásico: saben que algo se va a descontrolar, solo falta ver cuánto.

La ilusión del gran chocolate dominical ya está en el aire, y como marca la tradición no escrita, los abuelos asumen el noble rol de proveedores oficiales de dulces poco recomendados… pero altamente efectivos para ganarse el cariño de los nietos (y algún que otro reto de los padres).

Eso sí, ese combo explosivo de huevos de chocolate, alegría y “familia unida” suele durar lo mismo que un feriado: hasta que alguien abre el portón y vuelve la realidad.

Capaz este año, además de chocolate, se regalen otras cosas: un poco más de fortaleza, algo de paciencia (que cotiza en alza), más energía para seguir remando… y si alcanza, un poquito de poder, porque sí, “hace falta poder para poder”.

Aunque, siendo sinceros, ese poder no viene en papel metalizado: aparece en un abrazo, en un grito de lucha o en ese incómodo pero necesario “te quiero”.

Ojalá mañana recibas algo más que un huevo: que tengas los huevos necesarios para hacer lo que hacés todos los días. Porque, seamos honestos, cualquiera opina desde afuera… pero no cualquiera banca lo que vos bancás.

Felices Pascuas de Resurrección: esa que no pasa una vez al año, sino cada día que te levantás y seguís, aunque no haya chocolate que lo justifique.

Y sí… clavate un buen chocolate igual. Total, la coherencia también se toma feriado.

ALEJANDRO DUARTE