
Los diseñadores y arquitectos ya dejaron de lado los sistemas de iluminación interna y proponen piletas con líneas puras, materiales nobles y sin accesorios llamativos. El resultado es un espejo de agua claro, amable con la piel y en total sintonía con el entorno.
Minimalismo y naturaleza: las claves del nuevo estilo
La consigna es clara: menos es más. El agua y el entorno verde se convierten en los verdaderos protagonistas, mientras que los detalles tecnológicos pasan a un segundo plano. El objetivo es lograr un espacio relajante, que invite al descanso y a la contemplación.

Materiales y colores que se imponen
En sintonía con esta tendencia, los revestimientos en tonos arena, piedra y celeste suave reemplazan a los clásicos azules intensos. Se priorizan los bordes atérmicos, las terminaciones rústicas y la integración con el jardín.
El resultado: piletas que parecen espejos de agua, fundidas con el paisaje y pensadas para disfrutar tanto de día como de noche, sin la necesidad de luces artificiales.

Los beneficios que las vuelven irresistibles
- Atmósfera más tranquila y natural;
- Ideal para quienes buscan desconectarse del ritmo acelerado de la ciudad;
- Ayudan a reducir el consumo energético y el mantenimiento.
¿Por qué se deja atrás la iluminación?
La decisión de decirle chau a las luces no es solo estética. Muchos propietarios buscan reducir costos y simplificar el mantenimiento, evitando problemas eléctricos y prolongando la vida útil de la pileta.
Además, la tendencia acompaña un cambio de mentalidad: valorar lo simple, lo natural y lo sustentable. Así, las piletas del 2026 serán más amigables con el medio ambiente y con el bolsillo.

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