A 93 días del Mundial, vale la pena recordar cuando el fútbol parecía más un cuadro de museo que un negocio
A 93 días del Mundial
Brasil 70: el mejor equipo de la historia (y el que todavía hace quedar mal a varios)
Aquel Brasil campeón mundial de 1970 fue mucho más que una selección extraordinaria. Fue, para muchos, la mejor selección de todos los tiempos. Pero también fue algo más: la consagración futbolística de una cultura brasileña que en los años ‘60 desbordaba talento por todos lados.
Mientras Vinicius de Moraes, Tom Jobim, João Gilberto, Chico Buarque y Caetano Veloso revolucionaban la música con la bossa nova y el samba, y el Cinema Novo sacudía la pantalla grande, el fútbol brasileño decidió hacer lo propio… pero con una pelota. Y así, el 21 de junio de 1970, en el Estadio Azteca de México, toda esa magia cultural pareció dar una vuelta olímpica del brazo de Pelé.
Ese mismo Azteca que en 1986 vería a Diego Maradona tocar el cielo, había sido dieciséis años antes el escenario donde el fútbol alcanzó uno de sus puntos más altos de belleza y espectacularidad.

Brasil, con algo que hoy parecería una herejía táctica —cinco números diez jugando al mismo tiempo— aplastó 4-1 a la Italia del rígido catenaccio, ese sistema que defendía tanto que parecía que el arco era patrimonio cultural protegido.
Así, la “verdeamarela” levantó su tercera Copa del Mundo en apenas 12 años. Y no, no fue casualidad ni un alineamiento favorable de planetas.
Un equipo lleno de genios (sí, de esos que hoy costarían mil millones)
Ese Brasil tenía a Pelé en plenitud absoluta, acompañado por una colección de cracks que hoy serían portada diaria en redes sociales:
Jairzinho
Gérson
Tostão
Rivelino
Carlos Alberto
Clodoaldo
Completaron el equipo el arquero Félix y los defensores Wilson Piazza, Brito y Everaldo.
Resultado de la obra:
6 partidos, 6 victorias, 19 goles a favor y 7 en contra.

Nada mal para una época sin GPS en las camisetas, sin nutricionistas obsesivos y sin analistas de datos revisando hasta la posición de las medias.
Medio siglo después, ese equipo sigue siendo considerado por muchos el mejor de la historia, compartiendo pedestal con el Barcelona de Pep Guardiola y Lionel Messi.
Cuando Brasil se preparó… como astronautas
Después del fracaso en el Mundial de Inglaterra 1966, Brasil decidió que no podía volver a pasar papelones.
Entonces João Havelange, presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol, tomó una decisión curiosa: viajó a Houston y contrató entrenadores que preparaban a astronautas estadounidenses que se alistaban para llegar a la Luna.
Sí, literalmente.
La idea era que diseñaran un plan físico para la selección durante dos años: eliminatorias y Mundial.
En otras palabras: mientras Neil Armstrong se preparaba para pisar la Luna, Brasil se preparaba para pisar el área rival.
El técnico periodista… que no sobrevivió a la política
El equipo era dirigido por João Saldanha, periodista de Radio O’Globo y de ideas claramente de izquierda.
Eso, en plena dictadura del general Emilio Garrastazú Médici, no era precisamente un detalle menor.
Brasil arrasó en las eliminatorias:
Paraguay
Colombia
Venezuela
23 goles a favor, 2 en contra.
Pero ni siquiera ese rendimiento lo salvó.
¿El motivo? Saldanha se negó a poner como titular a Darío, delantero del Atlético Mineiro, club del que era hincha el presidente.
En resumen: el equipo jugaba bárbaro… pero la política jugaba mejor.
Saldanha fue desplazado y en su lugar asumió Mário Zagallo, bicampeón mundial como jugador en 1958 y 1962.
La reunión que cambió todo
Un mes antes del Mundial, ya en México, Jairzinho, Gérson, Tostão y Rivelino se reunieron y tomaron una decisión revolucionaria:
que jugaran los cinco números diez juntos.
Primero lo decidieron ellos.
Después lo aceptó Zagallo.
Pelé fue el único que mantuvo su puesto intacto.
El resto se acomodó:
Jairzinho arrancaba por derecha pero aparecía por todos lados.
Gérson manejaba el mediocampo con su zurda quirúrgica.
Rivelino jugaba por izquierda, más retrasado.
Tostão, pese a su problema de visión en un ojo, actuaba como falso nueve.
Atrás defendían tres… y a veces ni eso.
El resto, todo ataque.
Hoy un entrenador intenta algo así y probablemente lo despidan antes del entretiempo.
Un Mundial a puro fútbol
El experimento se probó en un amistoso previo (5-2 ante León) y funcionó tan bien que así salieron a jugar el Mundial.
Debut ante Checoslovaquia:
Empezaron perdiendo.
Terminaron ganando 4-1.
Después vino una marcha triunfal:
Inglaterra 1-0 (con la famosa atajada imposible de Gordon Banks a Pelé).
Rumania 3-2.
Perú 4-2.
Uruguay 3-1 en semifinales.
Y finalmente la gran final en el Azteca.
La obra maestra
Brasil derrotó 4-1 a Italia con goles de:
Pelé
Gérson
Jairzinho
Carlos Alberto
El cuarto gol, el de Carlos Alberto, es todavía hoy una clase magistral de fútbol colectivo: toques, velocidad, precisión y definición perfecta.
Un gol tan hermoso que casi parece exagerado… como si alguien lo hubiese escrito en un guion.
El fútbol en su versión más artística
Brasil 70 fue técnica, magia, talento y alegría.
Arte y ciencia aplicados al fútbol.
Un equipo que jugaba como si la pelota fuera una extensión natural del cuerpo.
Por eso, medio siglo después, muchos siguen diciendo que fue el mejor espectáculo que dio el fútbol.
Y si alguien no lo cree…
Siempre puede mirar los videos.
Eso sí: corre el riesgo de darse cuenta de que el fútbol, a veces, ya fue mejor que ahora. ⚽

Más noticias
LA AFA DE PARO Y EL FÚTBOL ARGENTINO DE REHÉN
RIVER EMPATÓ Y YA ESPERA A EDUARDO COUDET
ELDORADO YA RESPIRA EL ARGENTINO DE MOTOCROSS