La preocupación vuelve a ocupar un lugar central en la agenda de los municipios del norte misionero. Este jueves, la Asociación de Intendentes del Norte Misionero (ADINM) volvió a reunirse en Eldorado con el ministro Coordinador de Gabinete, Carlos Sartori, en un encuentro marcado por la necesidad de revisar compromisos, reclamar respuestas y, fundamentalmente, prepararse para un escenario que podría volver a poner a prueba a las comunidades.
No se trató solamente de repasar una lista de pedidos. Detrás de cada planteo municipal aparecen vecinos, viviendas, caminos, servicios y familias que necesitan respuestas concretas cuando las dificultades económicas y sociales golpean con mayor fuerza.
La reunión se desarrolló dentro de la agenda institucional impulsada por el gobernador Hugo Passalacqua, con el objetivo de sostener un vínculo directo entre la Provincia y los municipios. En ese contexto, los intendentes realizaron un seguimiento de los compromisos asumidos durante las distintas rondas de trabajo y analizaron cuáles tuvieron avances, cuáles permanecen pendientes y qué medidas deberán adoptarse en los próximos meses.
Pero hubo un tema que encendió especialmente las alarmas: la prevención frente a posibles contingencias climáticas asociadas al fenómeno de El Niño.
EL CLIMA VUELVE A PONER A LOS MUNICIPIOS EN ALERTA
Los recientes temporales dejaron una señal que nadie puede ignorar. Viviendas afectadas, infraestructura dañada y servicios golpeados demostraron, una vez más, que cuando la naturaleza descarga toda su fuerza, la capacidad de respuesta de los municipios puede quedar rápidamente al límite.
Por eso, durante el encuentro se repasaron protocolos y mecanismos de coordinación destinados a anticiparse a eventuales situaciones de crisis.
La intención es clara: no esperar a que el desastre ocurra para comenzar a reaccionar.
La prevención aparece así como una herramienta fundamental. Fortalecer la planificación, coordinar recursos y establecer mecanismos de respuesta rápida será determinante frente a fenómenos que puedan afectar nuevamente a las comunidades del norte misionero.
Porque detrás de cada alerta meteorológica no hay solamente números, pronósticos o protocolos. Hay familias que pueden quedar bajo el agua, hogares que pueden sufrir daños y trabajadores municipales que, una vez más, deberán salir a las calles para asistir a quienes más lo necesitan.
El escenario obliga a mantenerse preparados.
El fenómeno de El Niño vuelve a colocar al norte misionero frente a una amenaza que no admite improvisaciones. Y mientras los intendentes buscan respuestas y coordinan acciones con la Provincia, en los municipios queda una pregunta que resulta inevitable:
¿Estamos realmente preparados para lo que pueda venir?
ALEJANDRO DUARTE

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