24 de agosto de 2026

MILEI DESCUBRIÓ QUE SI HAY GENTE EN LOS RESTAURANTES, ENTONCES NADIE LLEGA CON LO JUSTO A FIN DE MES

 

El presidente Javier Milei volvió a salir al cruce de las críticas contra su gestión económica y decidió combatir uno de los grandes “mitos” nacionales: que a muchos argentinos les cuesta llegar a fin de mes. La prueba presentada desde las redes sociales fue contundente: hay gente que va al teatro, llena restaurantes y todavía consigue pagar la cuenta. Evidentemente, la economía argentina acaba de recibir un nuevo método científico de medición: mirar cuántas mesas están ocupadas.

Milei compartió un fragmento de La Noche de Mirtha y celebró las declaraciones de Beto Casella y Belén Francese sobre el buen momento que atraviesa el espectáculo y la concurrencia a la Avenida Corrientes. A partir de allí, el mandatario sostuvo que “cae a pedazos la estupidez mayúscula” de afirmar que la gente no llega a fin de mes y calificó de “ridículo” decir que el 80% de los argentinos atraviesa esa situación.

El razonamiento parece sencillo: si hay personas que pueden salir a comer, entonces la crisis debe ser una especie de ilusión colectiva. Y si además hay entradas vendidas en los teatros, quizás mañana descubramos que la inflación tampoco existe, que el changuito del supermercado se llena solo y que la tarjeta de crédito dejó de ser una tarjeta para convertirse en una herramienta de decoración.

El problema es que entre una mesa ocupada en Palermo y una familia haciendo malabares para pagar alimentos, alquiler, servicios y tarjeta existe un pequeño detalle llamado realidad económica.

Milei también sostuvo que el endeudamiento de las familias no requiere una intervención del Estado porque se trata de “un problema entre privados”. Una definición bastante cómoda: cuando el sueldo no alcanza y aparece la tarjeta para completar el supermercado, aparentemente el problema deja de ser social y pasa a ser exclusivamente entre el ciudadano y el resumen de cuenta.

Mientras tanto, organizaciones sindicales y sectores de la oposición advierten sobre el crecimiento del uso de tarjetas, billeteras virtuales y microcréditos para cubrir gastos básicos. Pero claro, siempre queda la posibilidad de interpretar ese endeudamiento como una nueva forma de prosperidad: si alguien pide plata prestada para llegar a fin de mes, técnicamente está consumiendo.

Así, el debate económico argentino vuelve a ofrecer dos realidades paralelas. De un lado, restaurantes llenos, teatros con público y una “época dorada” de Corrientes. Del otro, familias que hacen cuentas, refinancian deudas y miran el calendario esperando que llegue el próximo sueldo antes que el próximo vencimiento.

Quizás el verdadero problema no sea que los argentinos no lleguen a fin de mes. Quizás el problema sea que algunos llegaron a una conclusión sobre la economía mirando las mesas ocupadas de un restaurante.

Porque una cosa es que haya gente que pueda darse el gusto de salir a comer.

Y otra, bastante diferente, es creer que porque hay una mesa llena el país entero está cenando.

ALEJANDRO DUARTE