15 de junio de 2026

¿HASTA CUÁNDO EL ATROPELLO? IMPUNIDAD SOBRE RUEDAS EN ELDORADO

 

La mañana de este lunes amanece fría y soleada en la ciudad de Eldorado. Una mañana que pintaba ideal para salir, o quizás, para cruzarse de urgencia hasta la farmacia de turno a comprar un medicamento que no puede esperar. Pero en esta ciudad, hasta el acto más básico de supervivencia se convierte en una batalla campal contra la desidia.

El servicio de transporte urbano de colectivos en Eldorado lleva años instalado en el ojo de la tormenta, arrastrando una polémica que parece no tener fin. Pero lo que roza la crueldad es el ensañamiento sistemático hacia las personas con discapacidad, cuya vulnerabilidad es pisoteada un día sí y el otro también.

Hoy, la escena de la humillación se repitió: al apoyar el carnet emitido a través del CUD (Certificado Único de Discapacidad) —ese documento que, por ley nacional y provincial, garantiza la gratuidad absoluta del servicio en cada rincón del país—, la lectora simplemente lo rebotó. Porque claro, parece que Eldorado no pertenece a la Argentina; es una república aparte donde las leyes federales se usan para prender el fuego del asado.

Un día feriado como hoy, el carnet no pasa. Y el colectivero, con una sonrisa cínica y una alegría que indigna las entrañas, suelta su excusa de libreto: “Es un error del sistema, hoy no pasan los carnets”. Ante semejante falla técnica de la propia empresa, cualquier ciudadano con dos dedos de frente y un mínimo de empatía esperaría un “pase, señor, disculpe las molestias”. Pero no. En el reino de la impunidad corporativa, el desenlace es un cachetazo de realidad: “Debe abonar el boleto, le pido disculpas”. ¡Una falta de respeto total! Con las disculpas no se paga el remedio, ni se recupera la dignidad pisoteada en frente de todo el pasaje.

¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo esta empresa nefasta va a seguir violando sistemáticamente, a plena luz del día, las leyes que amparan y protegen a las personas con discapacidad?

Y la pregunta más dolorosa, la que quema por dentro: ¿Hasta cuándo los concejales de la ciudad van a seguir mirando para el costado, mudos y ciegos, mientras los ciudadanos sufren estos atropellos en la calle?

Las respuestas no llegan porque, seamos sinceros, desde el poder legislativo jamás han movido un solo dedo por velar realmente por los derechos de las personas con discapacidad. No les importa. Les importa absolutamente nada. La indiferencia es total, y la corona de este circo de hipocresía es que la hoy presidenta del Honorable Concejo Deliberante formó parte activa, en su momento, del Consejo Consultivo de Discapacidad. O no aprendió absolutamente nada, o simplemente el dolor ajeno le importó muy poco una vez que se acomodó en el sillón.

Es una vergüenza insostenible. Eldorado sangra por la indiferencia de sus gobernantes y la avaricia de una empresa que se cree dueña de la vida de los pasajeros. ¿Quién va a ponerle un freno a este abuso?

ALEJANDRO DUARTE