2 de junio de 2026

OTRA MENTE BRILLANTE DEL CRIMEN DIGITAL CAE EN ELDORADO POR COMPARTIR MASI

 

Parece que el negocio de la barbería no era lo único que este buen ciudadano buscaba “recortar” o pulir. Un hombre de 30 años, identificado con las muy distinguidas iniciales Alexander D. Z., fue detenido este lunes en la mismísima ciudad de Eldorado. ¿El motivo? Una investigación por presunta tenencia y distribución de material de abuso sexual infantil (MASI). Es verdaderamente alarmante y repulsivo pensar que, mientras manejaba las tijeras de día, presuntamente se dedicaba a circular la peor escoria imaginable de internet de noche.

El procedimiento se ejecutó por orden del Juzgado de Instrucción N° 2, y es que al muchacho le cayó la realidad encima gracias a nada menos que doce reportes enviados por el National Center for Missing and Exploited Children (NCMEC). Sí, tuvo que venir un organismo internacional a avisarnos lo que pasaba en nuestro propio patio digital. Una preocupación enorme queda flotando en el aire: ¿cuánta de esta basura circula ante nuestras narices sin que nos demos cuenta?

El “genio” del camuflaje digital

Durante el allanamiento, las autoridades le secuestraron dos teléfonos celulares. Lo irónico del asunto es que el sospechoso se creía un hacker de película de Hollywood:

Utilizaba distintos perfiles falsos.

Registraba correos electrónicos con identidades ajenas.

Operaba impunemente en WhatsApp, Instagram, Facebook y servicios de Google.

Todo un despliegue de “creatividad” para intentar que no lo rastrearan. Spoiler: no funcionó.

 

La cruda realidad de las pericias

Los profesionales de la Secretaría de Apoyo para Investigaciones Complejas (SAIC) ya hicieron las pericias preliminares y, ¡oh, sorpresa!, los dispositivos coinciden perfectamente con los reportes internacionales. Qué ironía que quienes intentan esconderse de forma tan meticulosa terminen dejando huellas digitales tan ridículamente evidentes.

Ahora, los teléfonos fueron enviados para un análisis forense mucho más exhaustivo. La causa sigue bajo secreto de sumario y la policía no descarta nuevas medidas. Lo verdaderamente preocupante aquí no es solo que este individuo usara las redes que todos usamos a diario para algo tan nefasto, sino la escalofriante posibilidad de que este sea solo el hilo de una red mucho más grande y oscura. Habrá que ver qué más sale de esos teléfonos.

ALEJANDRO DUARTE