24 de abril de 2026

EL PEOR FINAL: MURIÓ EL BEBÉ DE UN AÑO QUE HABRÍA SUFRIDO MALTRATO INFANTIL

 

Mateo, un niño de apenas un año y diez meses, finalmente dejó de “molestar” a las estadísticas tras agonizar dos semanas en el hospital Notti. Ingresó el 10 de abril con un paro cardiorrespiratorio y hematomas que, según algunos optimistas de la duda, podrían haber sido producto de “convulsiones”, aunque las pericias —siempre tan oportunas— sugieren que los golpes tienen una firma mucho más humana.

Como era de esperarse en este guion de negligencias, el padrastro, Cristian Gonzalo Fragapane, terminó detenido. Mientras tanto, la madre parece haber quedado fuera del radar de las imputaciones, quizás amparada en ese asombroso relato de “esperar un turno neurológico” mientras su hijo tenía un coágulo en la cabeza. Una paciencia administrativa que, lamentablemente, el cuerpo de Mateo no pudo compartir.

Las nuevas pruebas apuntan al “síndrome del bebé sacudido”, esa delicada forma de decir que alguien descargó su frustración contra un niño indefenso. A esto se le suma una fractura de pie que el pequeño arrastraba desde enero; una lesión que, por lo visto, nadie consideró una señal de alarma suficiente como para interrumpir la tragedia en curso.

La defensa de la madre ahora se centra en criticar la atención médica, alegando que los pediatras no le explicaron por qué el niño empeoraba. Al parecer, en este juego de pasarse la responsabilidad, la culpa es siempre del hospital que le dio el alta o del médico que no advirtió lo obvio, y nunca de quienes debían protegerlo en casa.

La fiscalía ahora se entretiene revisando historiales médicos y tomando declaraciones, tratando de descifrar si fue el maltrato o la desatención institucional lo que terminó por apagar la vida de un niño que, desde enero, venía avisando que su entorno era una trampa mortal.

ALEJANDRO DUARTE