UNA NOCHE ESTRELLADA
Una noche estrellada suele ser un refugio:
invita al amor, a la charla tranquila,
a compartir silencios que dicen más que mil palabras.
Es de esas noches que parecen hechas para abrazar la vida.
Pero hay noches…
noches donde las estrellas no brillan igual.
Noches donde el cielo se confunde,
y lo que debería ser luz
termina siendo memoria de fuego.
Porque abril llega siempre con su peso.
No es solo Semana Santa,
no es solo recogimiento y fe:
es también el recuerdo de una herida abierta,
el eco de botas sobre suelo frío,
el inicio de uno de los capítulos más dolorosos
de nuestra historia.
Las Islas Malvinas
no son solo un mapa,
son nombres, rostros, historias inconclusas.
Son jóvenes que partieron con más sueños que certezas,
con el corazón lleno de patria
y los bolsillos vacíos de futuro.
Dicen que la historia la escriben los que ganan…
pero hay otra verdad más profunda:
la historia también la escriben los que sienten,
los que resisten,
los que dejan su huella en la memoria colectiva
aunque el mundo mire hacia otro lado.
“Soldado solo conocido por Dios”,
reza una tumba.
Y en esa frase cabe todo el silencio del mundo,
toda la ausencia,
todo lo que no llegó a ser.
Ellos siguen ahí,
abonando una tierra que amaron sin conocerla del todo,
pero que sintieron propia hasta el último latido.
Ellos siguen en cada bandera que flamea,
en cada acto, en cada lágrima contenida,
en cada historia que alguien decide no olvidar.
Tal vez nunca entendamos del todo la guerra,
ni sus decisiones, ni sus consecuencias.
Pero sí podemos entender el sacrificio,
el coraje,
y el amor profundo por un suelo
que, más allá de todo,
siempre se lleva en el alma.
Que esta noche estrellada no sea solo belleza:
que sea memoria.
Que cada luz en el cielo
nos recuerde a quienes ya no están,
y a quienes volvieron cargando silencios.
Porque al final,
la historia no la escriben solo los vencedores…
la escriben quienes la viven,
quienes la sienten,
y sobre todo,
quienes la entregan todo por ella.
Honor y gloria a los caídos.
Memoria eterna a nuestros veteranos.
Por siempre, presentes
Alejandro Duarte

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